El pasado 18 de mayo, Pinilla del Valle volvió a reunirse en una de sus citas más esperadas del calendario: la romería en honor a la Virgen de la Concepción, una jornada marcada por la fe, la convivencia y el arraigo a nuestras tradiciones más queridas.
Un camino compartido
A las 12:00 h, vecinos y vecinas de todas las edades se dieron cita en la iglesia de San Miguel Arcángel, desde donde partió la comitiva en procesión.
Con respeto, emoción y alegría, se acompañó a la Virgen por el recorrido habitual hasta llegar a la ermita, en un entorno natural que se convirtió, una vez más, en un escenario de encuentro y recogimiento.
Durante el camino, no faltaron los cantos populares, las ofrendas florales y las palabras de cariño a la Virgen, que fue llevada en andas por los propios vecinos del pueblo, como manda la tradición.
Una fiesta que une generaciones
Una vez en la ermita, la jornada continuó con un ambiente festivo donde se mezclaron las emociones de la fe con la alegría de compartir un día especial con familia, amistades y visitantes.
Los bailes, las charlas y la música llenaron el entorno de vida, en una celebración que une a distintas generaciones en torno a una misma devoción.
No faltaron tampoco los momentos para reencontrarse, rememorar ediciones anteriores y reforzar los lazos que hacen de Pinilla del Valle una comunidad cercana, cálida y viva.
Gracias a todos y todas los que lo hicisteis posible
Desde el Ayuntamiento queremos agradecer la participación de todas las personas que asistieron, colaboraron y contribuyeron a mantener viva esta tradición.
La romería por la Virgen de la Concepción no es solo una celebración religiosa, sino también una forma de preservar nuestra identidad local, de conectar con nuestras raíces y de celebrar lo que somos.
Pinilla del Valle sigue demostrando que, en cada gesto colectivo, late el corazón de un pueblo que mira al futuro sin olvidar su pasado.